Dónde surgen los íconos navideños

Published On 6 Diciembre, 2018 » 50 Views» By Editor Marcrix »

Conoce los destinos vinculados al origen de los símbolos navideños, desde Tierra Santa hasta el lugar donde inició la tradición del árbol de Navidad 

Descubre las ciudades y atractivos vinculados al origen de los principales símbolos navideños, desde la tierra santa donde, según el cristianismo, nació Jesús, hasta el pueblo mediterráneo donde se forjó la leyenda de Santa, pasando por la iglesia en la que se entonó el villancico más famoso del mundo y el lugar donde inició la tradición del árbol de Navidad.

La verdadera cuna de la Navidad

No hay ciudad más navideña que Belén, tomando en cuenta que allí ocurrió, según los evangelios, lo que el mundo cristiano conmemora en estas fechas, que es el advenimiento de Jesús al mundo.

Relacionada con este acontecimiento, se puede visitar la Basílica de la Natividad de Belén, situada en el lugar donde se encontraba el pesebre en el que nació Jesús. Se trata de un precioso edificio del siglo VI, que luce mosaicos bizantinos, datados en los primeros siglos del cristianismo. Una auténtica maravilla del arte antiguo que se conserva a pesar de las reformas suscitadas en la época de las cruzadas, en la que se añadieron al templo otros esplendorosos adornos.

Desde este lugar se accede hasta la famosa Gruta de la Natividad, que desde el siglo II fue identificada como el establo en el que se dio el milagroso alumbramiento.

Una estrella de plata de 14 puntas en el suelo señala el lugar exacto donde nació Jesús.

El villancico más famoso del mundo

La noche del 24 de diciembre de 1818, los compositores Joseph Mohr y Franz Xaver Gruber entonaron, por primera vez, en la capilla de Oberndorf, lo que se convertiría en el villancico más famoso del mundo.

Se trata de la melódica “Noche de paz” que buscaba mandar un mensaje positivo tras los años de guerras.

Actualmente, esos inmortales acordes dan una especial atmósfera navideña a este pueblo donde también están fuertemente arraigadas otras tradiciones austriacas.

Es común observar en esta época calles repletas de luces y decoraciones alusivas a estas fiestas. En la Plaza de Stille Nacht, está el mercado de Navidad con comida típica austriaca, artesanías y un sinfín de objetos alusivos a la temporada.

Otro de los sitios emblemáticos en esta época es el Heimatmuseum que cuenta con una oficina de correo especial desde la cual se pueden enviar postales a cualquier región del mundo con el sello y la estampilla especial de la época.

Donde inicia la historia de Santa

Muy lejos del frío Polo Norte donde actualmente vive, en un cálido destino mediterráneo, sin elfos ni renos alrededor, empezó la leyenda de Santa Claus.

No es el lugar donde nació, sino la ciudad donde llegó a ser obispo, anteriormente conocida como Myra, hoy Demre, Turquía.

Allí se suscitaron la mayoría de los milagros y gestos de caridad que se le atribuyen, entre ellos, ayudar a un noble en apuros económicos a conseguir dote para la boda de sus tres hijas, dejando oro en las medias que habían tendido junto a la chimenea para que secaran.

La figura de un esbelto Santa Claus acompañado por un par de niños preside una de las calles principales de esta localidad. Y a su espalda se conserva todavía la iglesia de San Nicolás, cuyos primeros cimientos datan del siglo VI.

El edificio ha pasado por terremotos, guerras y destrucciones, pero mantiene la tumba del santo junto con alguno frescos de su rostro.

La tierra del árbol de Navidad

En el centro de la región francesa de Alsacia, nació en el siglo XVI, la tradición del árbol de Navidad.

Se dice que, en la Edad Media, un abeto era colocado en el coro de las iglesias con el propósito de conmemorar el pecado de Adán y Eva, el cual representaba el árbol del paraíso lleno de manzanas recordando aquel fruto prohibido.

Con el paso del tiempo, la gente llevó esa tradición a sus hogares y le fue añadiendo al árbol objetos como hojas de metal, galletas bredele, imágenes de papel y, finalmente, figuras de cera y esferas de vidrio soplado.

El mejor sitio para comprobar esta historia es la localidad de Sélestat, que reguarda en su Biblioteca Humanista la primera mención escrita de venta de árboles de Navidad en 1521.

Estrasburgo se convierte en una villa navideña repleta de luces y detalles relativos a esta temporada. Además, en el corazón de la urbe se encuentra el Mercadillo de Navidad más antiguo de Francia con una tradición de 500 años.

 

Fuente: Redacción El Economista

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